Ignacia Martorell Squella

Ignacia Martorell Squella (Ciutadella, 1844 – 1924) fue una dama de la aristocracia menorquina, cuyos ochenta años de trayectoria vital transcurrieron en una época de grandes transformaciones sociales, económicas y políticas durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

Sucesivos cambios marcados por el exilio de Isabel II, la Primera República Española (1873-1984) y la Restauración borbónica: reinado de Alfonso XII (1874-1885), regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena (1885-1902) y reinado de Alfonso XIII (1902-1923).

Ignàsia María Isabel Joaquina nació en el seno de una de las familias de la nobleza de Ciutadella con mayor influencia y prestigio por la preeminencia social de las sagas Martorell y Squella como propietarios de extensas fincas agrícola-ganaderas de Menorca –llocs-, su peso relevante en la economía local, el desempeño de cargos públicos emblemáticos en las instituciones menorquinas, concretamente la alcaldía de Ciutadella; y también  por su constante participación en las fiestas de Sant Joan al ejercer, durante sucesivos  bienios, la presidencia como caixers senyors.

 

Raíces familiares en la nobleza de Ciutadella

Ignacia era hija del caballero Pedro Martorell Olives (1808-1883) y de María Squella Olives (1812-1994), miembros de dos de los linajes nobles más destacados de Ciutadella. 

Nació en la casa señorial de la calle Mayor del Borne, símbolo de su elevada posición social, cuando era la residencia solariega de los Martorell, hoy Palacio Salort, tras el entronque de ambas familias. 

Sus abuelos paternos eran Pedro Martorell Olives e Ignacia Olives Olives, pertenecientes a la aristocracia local de la ciudad levítica y señorial; y vinculados a la familia Olives, radicada en la mansión edificada frente a la Catedral, conocida hoy como can Olivar de davant l’Església.

La partida de bautismo de Ignacia Martorell Squella deja constancia de la nobleza de sus ascendientes, reforzando el vínculo de sangre entre las principales familias de la época, que ejercían un extraordinario poder, por su condición de grandes terratenientes, tanto en la economía agraria como la política local de Ciutadella. Estas alianzas matrimoniales entre los Martorell, Squella y Olives se repiten durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, como acreditan los libros matrimoniales que se custodian en el Archivo Diocesano, en Cal Bisbe, como fórmula para garantizar la continuidad de la posición, el prestigio y el mantenimiento del estatus social en la sociedad menorquina.

 

Vida social e influencia en Ciutadella

Ignacia Martorell Squella vivió en un ambiente cultural y religioso donde el Obispado de Menorca, con sede en Ciutadella, tenía un gran protagonismo y ascendencia. Participó activamente en la vida social de la ciudad, con epicentro en las casas señoriales como Can Martorell -hoy Can Salort-, donde se desarrollaban las fiestas familiares, recepciones, eran acogidas las visitas distinguidas e incluso celebraciones religiosas en sus capillas.

Según recogen los documentos históricos y la prensa de la época, Ignacia Martorell Squella sobresalió por su rectitud moral, devoción religiosa y espíritu caritativo. 

Fue una persona que, desde la discreción de su comportamiento, tuvo un rol relevante en la vida cotidiana de Ciutadella durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX como referente en el ámbito femenino tradicional al combinar la dirección de las tareas domésticas del entonces Palacio Martorell -hoy Palacio Salort- con una vida de servicio y firmes convicciones católicas. 

En palabras de un testimonio contemporáneo, fue una “mujer enérgica y decidida” que se ganaba el respeto y la admiración de su entorno por su carácter y determinación.

 

Legado y recuerdo

Uno de los símbolos más perdurables que evoca su memoria es el retrato de Ignacia Martorell, una obra pictórica que podemos admirar hoy en Can Salort, y que refleja no solo su porte aristocrático, también los valores de su personalidad. 

Esta imagen artística presenta a una mujer de mediana edad vestida de negro, con expresión serena y bondadosa. Su paso por la historia local ha quedado documentado como ejemplo de una dama noble menorquina que actuó desde la prudencia para preservar  la tradición recibida de sus antepasados e inculcar y mantener el compromiso de las familias Martorell y Salort -tras contraer matrimonio, en 1873, con Tomás J. de Salort y de Salort- con los valores familiares y religiosos de su tiempo.

 

Contexto histórico

Ignacia vivió en una época de grandes cambios sociales, económicos y políticos que configuran el final de la época del Antiguo Régimen, el fin de una economía eminentemente agraria y  abrir Ciutadella hacia la modernidad,  el derribo de las antiguas murallas, que se inicia en 1869, durante la Primera República Española; la incipiente industrialización con la puesta en marcha de los talleres y fábricas de calzado, el surgimiento de la clase trabajadora que lidera las reivindicaciones laborales; y los movimientos masónicos, protestantes y espiritistas que cuestionan el catolicismo dominante.

Toda la Menorca del siglo XIX aún conservaba en 1844, cuando nace la ‘senyora de can Martorell’ primero y ‘de Can Salort’ después, sólidas estructuras de clase y una presencia muy destacada de la nobleza en la vida civil y religiosa. En este contexto, figuras como Ignacia Martorell Squella ejemplifican el papel que las mujeres de la aristocracia local ejercieron en el ámbito privado, pero con una influencia tangible en la sociedad de Ciutadella.